En el marco de la XXXIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja,  se desarrolló un evento paralelo denominado Acción Humanitaria en la Era Digital.  Es indiscutible el hecho de las posibilidades habilitantes  para incrementar la capacidad institucional de respuesta y de interacción con las comunidades que estas innovaciones proveen.  Algunos ejemplos prácticos, sin duda fáciles de mencionar  y en los que estamos trabajando,  podrían ser: las iniciativas de transferencia en efectivo (Cash Transfers) en las que hacemos uso no solo del tarjetas de débito sino también de la red de coordinación y logística nacional e internacional que poseemos; las herramientas de recolección  masiva de datos que utilizamos en la cotidianidad del análisis de daños y evaluación de necesidades o eventos masivos en que participamos, el uso de redes sociales como medio de difusión y de coordinación, el sistema de GPS, entre muchos otros.

Sin embargo, utilizar estas herramientas también plantean desafíos muy importantes. Con la recopilación y el procesamiento cada vez mayor de datos digitalizados, el potencial de seguimiento e intrusión en la esfera privada de las personas y la explotación de sus vulnerabilidades se ha vuelto también más fácil. Existe el riesgo de utilizar los datos para fines no relacionados con la asistencia humanitaria.   La manipulación de la información en línea puede aumentar las tensiones existentes, poniendo en riesgo la vida, la seguridad y la dignidad de miles de personas.

La sesión paralela tuvo por objetivo aumentar la conciencia de las vulnerabilidades que surgen en el ámbito digital y reflexionar sobre cómo aprovechar mejor los beneficios que las tecnologías digitales pueden ofrecer para alcanzar nuestros propios objetivos humanitario, haciendo fundamental que el sector humanitario reconsidere cómo cumplir con el principio de  «no dañar» en el contexto de la digitalización.

El énfasis de la sesión giró alrededor de 3 ejes principales:  la responsabilidad digital (la protección de datos), la inclusión digital (conectividad y acceso para todos), y la alfabetización digital (todos aprendan a acceder  y a utilizar las plataformas digitales). Para alcanzar estos cometidos se propone considerar las siguientes acciones:

  • Buscar alianzas estratégicas con el sector privado o público,  para lograr que en conjunto,  todas las comunidades tengan acceso a la internet y por ende realice la mayoría de las actividades por este medio.
  • Informar periódicamente a la ciudadanía de estar atento a los fraudes informáticos que puedan afectar los datos y proceso digitales en línea.
  • Promover una organización que proteja los datos de los ciudadanos y regule los abusos de su acceso.
  • Implementar la “identificación encriptada móvil” que permite mejor control y seguridad de los datos de los usuarios principalmente en caso de emergencia, ya que podría contribuir en conocer las necesidades de las comunidades afectadas y aisladas.
  • Asegurar que los datos personales sean administradas en forma discrecional y de total protección ante terceros; para lograr la confianza de las personas.

Entendidos que la Cruz Roja Costarricense hace lo posible por cumplir con estas consideraciones, sería interesante extremar medidas que aseguren nuestra conciencia al respecto del «no daño», imparcialidad de la asistencia, la protección de la persona y su dignidad humana, así como la prioridad del deber humanitario.

Asegurar la protección de los datos debe ser una prioridad de orden mayor de la Institución,  para garantizar la confianza de las comunidades y de sus socios estratégicos.

R/Elaborado Delegación  de la Cruz Roja Costarricense a la Conferencia Internacional de la Cruz Roja del 4-12 Diciembre 2019.