El contexto del mundo en que vivimos

La economía se ha globalizado gracias al incremento del comercio, la reducción del precio del transporte y el avance de la tecnología de las telecomunicaciones e Internet, así como de cambios políticos notables, entre otros significativos avances y circunstancias, según puntualizan la mayoría de los informes globales sobre desarrollo humano, económico y científico disponibles.

 

En contraste con estos avances, los conflictos armados revisten cada vez mayor complejidad, perduran en el tiempo y tienen repercusiones más amplias tanto en los planos regional como mundial;  las catástrofes naturales cada vez más devastadoras, asociadas a los efectos del cambio climático, el crecimiento acelerado de la población mundial, las actividades económicas, las inadecuadas prácticas de consumo de la población y la misma globalización, traen consigo cambios e impactos negativos sin precedentes en la calidad de vida y en la estabilidad económica y social que exacerban los patrones de vulnerabilidad y riesgo a los que se expone la población.   La cantidad de personas desplazadas por crisis de esta índole, u otras similares, jamás había sido tan elevada desde la segunda guerra mundial, y muchos migrantes afrontan graves riesgos y penurias durante su desplazamiento.  La acción humanitaria que nuestra organización promueve es cada vez más necesaria, más compleja, más desafiante y por supuesto más peligrosa.

Los patrones de uso de la tierra (PNUMA, 2010, p115), consecuencia de la demanda creciente de recursos y servicios que sobrepasan las capacidades reales de regeneración de la biosfera.   Los ciclos de producción y requerimientos de disponibilidad de esos recursos son cada vez más cortos, potenciados por tecnologías de  aceleración e incrementos de la eficacia, al que se aúnan los efectos de la urbanización creciente, que en conjunto resultan en procesos de degradación ecológica, productores de desperdicios que por su volumen tampoco son posibles de ser absorbidos en estos acelerados ciclos, acumulándose y generando efectos adversos como el efecto invernadero, principal causa del calentamiento global. El escenario pesimista de las estimaciones de Global Footprint Network (2014b) apunta a que de mantener estas condiciones al ritmo actual, a mediados del presente siglo, en 2050, se requerirán tres planetas para satisfacer las demandas actuales de consumo.

1265total visits,4visits today